Viajes que nunca se olvidan

Las mejores experiencias están basadas en el esfuerzo, la lucha y  el sacrificio y forman parte de la satisfacción de lo conseguido, más aún, cuando sabemos que pocas cosas son producto de la casualidad, la vida es el gran resultado de la dedicación y la constancia.

Hay momentos en la vida en los que no se espera nada diferente a lo habitual, pero llegan oportunidades que representan un giro repentino, una marca, un sello para nunca olvidar. Así le sucedió a José Oscar Tevez Tabares, quien decidió retarse para recibir un viaje como premio, un viaje que lleva en su corazón y asegura, “Nunca volver a repetir”.

Con 55 años de edad y 16 años de vinculación laboral como Vendedor en Pácora, afirma que haberse ganado el viaje patrocinado por SuperGIROS a Cali, representó mucho para él: “Sumé más motivos para estar más agradecido con esta empresa que me ha dado más de lo que un día esperé”.

Hace  12 años José Oscar vive con su mamá. Doña  Esther Julia lo acompaña diariamente y hasta lo despierta cuando le va a coger la tarde, también comparte con sus 6 hermanos y sus dos hijos: “A ellos los levanté gracias a mi trabajo en Susuerte, al mayor le pude dar estudio como educador y ahora es profesor, el menor está en Manizales estudiando enfermería, la empresa me permitió darles a esos muchachos el pan cada día y ahora que el niño está estudiando lejos, la idea es seguir para sacarlo adelante”.

Aprendizaje y retos

Cada historia tiene un antes, un ahora y un después. Generar resistencia a los cambios por miedos internos, puede resultar poco provechoso y esa fue una de las lecciones aprendidas por don Oscar: “Yo no quería entrar en la empresa pero me mandaron llamar; cuando me entrevistaron les dije que no tenía nada de estudios y ellos dijeron, tranquilo, nosotros lo entrenamos para que nos trabaje. Y vea,  llevo 16 años aquí. Gracias a Dios me ha ido bien, he logrado sacar adelante a mi hijos y no tengo de qué quejarme; de aquí pa’ el cielito lindo (risas)”, termina la frase entre risas algo tímidas.

Recuerda los inicios de su trabajo en un punto pequeño, haciendo todo de forma manual y con formularios, pero también aseguró que gracias a la empresa pudo aprender más rápido porque siempre le brindaron ayuda y oportunidades para capacitarse: “Yo no sabía nada y mire donde voy, ahora todo está sistematizado y ya vuelo en eso de las facturas y todos los servicios que buscan los clientes. Uno ve que las cosas van para arriba, van saliendo cada vez más productos, el portafolio es muy grande porque Susuerte es muy grande y creo yo que seguirá creciendo”.

En su historia también hay venta de premios, el que más le marcó fue el que se ganó un trabajador rural que le compró la rifa para amoblar la casa: “Al cliente le pagaron todo en dinero, él era un jornalero y ahora tiene una finca muy grande”, según afirma, la finca se la debe al chance; “Yo también me vi beneficiado del premio porque el muchacho me dio buena propina, aunque eso no es una responsabilidad, pero los clientes siempre tratan de darle a uno alguito”.

Ahora sí, ¡Cali ve!

Por dar buenos resultados en ventas, atender bien a los clientes, aplicar bien los protocolos y trabajar con pasión, don Oscar vivió su mejor experiencia en Susuerte, “Estuvimos cinco días en Cali gracias a SuperGIROS, fue un gran paseo”, expresó con una sonrisa y una mirada en la que indudablemente ratifica lo dicho.

Sentir alegría por el logro y las emociones de otros es una de las cualidades más sinceras que emociona corazones y logra contagiar sentimientos: “Era la primera vez que iba a Cali y a Buga. Fueron 5 días en los que estuvimos en el mejor hotel de Cali con unas atenciones que nunca pensé tener. No sé cuál irá a ser la próxima, pero la idea es llegar a ganarnos otro paseo de esos”.

“Recuerdo que en la convención SuperGIROS nos hicieron una fiesta por la noche, un programa de Salsa, estuvimos con personas muy importantes y la pasé muy bueno. También tuvimos una rumba en chiva por la ciudad con orquesta. Yo creo que ese viaje no lo vuelvo a ver (risas). Mejor dicho, el viaje muy ordenado, todo muy bien, salí hasta en unas revista tomando cerveza y todo, todavía tengo guardado ese recuerdo”.

Emoción, es imposible no sentirla, ¿cierto?, pero también viene acompañada de responsabilidad y eso lo tiene claro este buen vendedor: “Haciendo las cosas bien de pronto volvemos a un viaje así”. Y concluye: “Sinceramente me mantengo muy amañado en esta empresa, muy feliz, he tenido muchos regalos. Me siento muy feliz y agradecido”, y ya en confianza sigue contando “¿Por qué llevo tanto tiempo en esta empresa?, Porque me gusta este trabajo, a mí me dicen que se debe abrir a las 9:00 a.m. y yo estoy en el punto a las 7:00 a.m., diario a estoy a esa hora, ¿por qué lo hago?, porque me gusta, me gusta trabajar, me gusta ese funcionamiento que hay que hacer con los clientes, de ofrecerle y a mí me gusta jugar chance también, no me los gano pero si los juego”, una vez más termina con risas, esta vez más sueltas, parecidas a carcajadas.

Para finalizar, no hay que dejar por fuera la moraleja y esta es bien sentida: “Si desde ahora me tocara decir adiós, yo diría “gracias a Dios” porque en Susuerte formé un hogar, levanté a mis dos hijos y me dio el pan para la familia. He estado bien y gracias a mi Dios tengo mucho que agradecerle a esta empresa. Si llegase a salir de aquí y entrara a otra, ya llevo algo de Susuerte, pero esa no es la idea, mi plan de vida es jubilarme aquí”.