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20 AÑOS DE LABOR

 

Al oriente del departamento de Caldas encontramos “La Perla del Oriente”, Pensilvania, conocida así por su belleza natural y por la calidad humana de sus pobladores. Es allí donde reside Marielita Álzate de Aristizabal, verdadero capital humano para nuestra empresa y ejemplo de fidelidad, con quien tenemos el privilegio de contar hace 20 años.

Según relata Marielita: “Mi esposo fue el que empezó a trabajar con el chance y yo siempre le ayudé”. Susuerte fue creciendo y las exigencias y el cumplimiento de un horario más extenso, obligaron a renunciar al marido de Marielita para dedicarse a trabajar en la Alcaldía de Pensilvania, entonces  -demostrando todos los conocimientos adquiridos gracias a su esposo-, Doña Mariela se postuló para reemplazarlo  y de esta manera empezó a escribir su historia en Susuerte.

Cuando Marielita empezó con nosotros los puestos eran de madera y  los chances se hacían en talonarios: el registro se pasaba en planillas vía fax a altas horas de la noche: “Cuando el fax fallaba nos tocaba empacar los chances en cajas de seguridad y transportarlos hasta Dorada”, eran largas horas de viaje, donde no importaba el agotamiento, pues su sentido de responsabilidad y amor por el trabajo podían más que todo: “Viajábamos toda la noche, recuerdo una vez nos paró la guerrilla en un retén donde tenían unos carros quemados, les expliqué qué llevaba en las cajas de seguridad y me dejaron pasar.”

A lo largo de todos estos años ha conocido y trabajado con mucha gente: algunos por unos meses y otros por años: “Una de las personas que más recuerdo es Carlos Pardo, un Jefe de Zona muy organizado y servicial”, compartir con tantas personas le han permitido enriquecer sus conocimientos y crecer como persona.

Con la verraquera y el empuje que caracterizan a la mujer, doña Mariela ha sacado adelante a su familia desempeñando el cargo de Auxiliar de Ventas en Susuerte y hoy tiene dos hijas profesionales: una Bacterióloga, egresada de la Universidad Católica de Manizales y la otra es docente Magister, egresada de la universidad Javeriana. “Vivo muy agradecida con Susuerte, pues gracias a mi empleo, pude costear el estudio de mis hijas”.

Pero no sólo la educación de su familia son los frutos de estos 20 años de trabajo,  hoy cuenta también con un apartamento propio. Los sueños e ilusiones de doña Mariela no terminan ahí, pues quiere brindarle a su hija menor las mismas posibilidades de educación que tuvieron sus otras dos hijas: “Espero poder seguir contando con este empleo para darle el estudio a mi hija menor que ya termina el bachillerato este año”.

Son muchas las anécdotas y retos que ha tenido doña Mariela con la empresa y agradece la compresión y apoyo que han tenido con ella: “No ha sido fácil el reto de aprender al ritmo en que evoluciona la tecnología; cuando la empresa empezó con todo el cambio tecnológico, yo justo estaba de licencia de maternidad y cuando llegué me daba hasta miedo tocar el ratón”. Pero los compañeros de trabajo, tanto de Salamina como de Manizales han estado pendientes en guiarla y asesorarla en todo momento “Soy feliz de pertenecer a la familia Susuerte pues son la gran mayoría son personas muy responsables y honestas. Aquí estoy, tratando de terminar lo mejor posible”.